Una Comisión, mucho en juego
La definición de la presidencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos es una de las primeras elecciones clave en el sexenio de Claudia Sheinbaum porque lo que está en juego es la elección entre dos opciones: la continuidad de Rosario Piedra o la llegada de quien, en este momento, constituye la competencia más real y visible, Nashieli Ramírez, actual presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.
De darse en las siguientes semanas la continuidad, se enviaría una señal terrible para el gobierno y para la sociedad. Para el gobierno, porque significaría que los grupos de poder de Morena dentro del Senado seguirían pesando más que los deseos de la nueva presidenta, quien, por diversas razones, debería preferir la llegada de alguien distinto a la actual titular de la comisión.
Esto es así porque el país está experimentando niveles de violencia muy preocupantes. El despliegue de las fuerzas armadas, como ya ha empezado a ocurrir en algunos puntos del país, está generando el regreso de las masacres, y no son pocos los reportes que, en estas cuatro semanas del nuevo gobierno, han mostrado abusos por parte de integrantes de las fuerzas armadas.
Todo este panorama demanda instituciones capaces de estar cerca de las víctimas, no solo porque es lo correcto, sino porque es indispensable para el nuevo gobierno que exista un actor que pueda servir de amortiguador entre las fuerzas armadas y la población afectada.
Una CNDH robusta no es una amenaza para el gobierno, al contrario, es una indispensable válvula de escape en un momento en el que es evidente que la tensión social irá en aumento. Veremos en la elección de la comisión cuál es la capacidad del gobierno federal actual para leer el entorno que enfrenta y para operar de tal forma que gane una posición clave frente a un estatus vigente que no le sirve a nadie, salvo a algunos legisladores de Morena y a un segmento de las fuerzas armadas que prefiere que se mantenga alguien que, para fines prácticos, es inexistente para el gobierno y para la sociedad.