La candidata de Palacio

Con sus ataques, López Obrador ha dado a la senadora Gálvez la exposición que no había tenido hasta ahora

Foto: Cuartoscuro

Si hace algunas semanas alguien hubiera preguntado quién era la candidata de Palacio Nacional, la respuesta natural habría sido Claudia Sheinbaum. Ahora, la respuesta tendría que ser Xóchitil Gálvez, pues se ha convertido en protagonista de cada conferencia mañanera desde hace un par de semanas. ¿Qué implicaciones ha tenido esta intervención del presidente López Obrador?

La primera, y quizá la más grave, es que el presidente no solo está violando la ley sino que compromete la equidad electoral. El uso cotidiano de recursos públicos para atacar a una aspirante opositora genera una distorsión natural en la competencia, que habría sido intolerable con cualquier presidente y que resulta escandalosa cuando proviene además de quien ha dicho que tiene superioridad moral.

La contradicción entre los dichos y los hechos del presidente no solo es evidente sino además contraproducente desde el punto de vista estratégico.

Con sus ataques, López Obrador ha dado a la senadora Gálvez la exposición que no había tenido hasta ahora, y si bien su intención es alejar la figura de la aspirante de su base electoral, a partir de una descalificación constante, en la realidad el presidente se ha convertido en el promotor número uno de quien busca denostar.

Con cada cuestionamiento, el presidente le ha dado un reflector de lujo y la ha convertido desde ya en el vehículo para que buena parte de la población que no apoya al presidente - y que ronda el 40 por ciento de la población - encuentre en esa aspirante a una figura relevante y atractiva.

Con un elemento adicional: en contraste con todos los debates previos entre AMLO y la oposición, dado el torpe manejo que han tenido el presidente y los suyos, ahora son ellos los clasistas y racistas que se burlan de alguien que es indígena, que nació en una condición económica adversa y que tiene en su historia personal, muchos de los atributos que el presidente ha defendido como virtudes.

Xóchitl Gálvez es más "pueblo" en su historia que cualquiera de las corcholatas de la 4T, y ese hecho, aunque lo busque descalificar una y otra vez, es una realidad que descoloca los términos del debate que hasta ahora ha usado el presidente para descalificar a sus críticos o adversarios a lo largo del sexenio.

Falta mucho para la elección y todavía pueden pasar muchas pocas pero al menos hasta ahora, la nueva candidata de Palacio, la que no estaba hasta hace poco en el radar, es gracias a la intervención del presidente una nueva protagonista en una historia de la que todavía hay mucho por escribir.